Este ensayo explora el papel de la inteligencia artificial (IA) como una extensión cognitiva del pensamiento humano. Propone que la IA no reemplaza la mente humana, sino que expande su capacidad para razonar, crear y conectar. Así, la tecnología se convierte en un espejo que refleja la intención y la ética del ser humano que la utiliza.
Adrian Gabriel Muniello (Sat,) estudió esta cuestión.