Los esfuerzos por reducir el consumo de carne entre los adultos han tenido éxitos variados. Investigaciones recientes han señalado a los niños como un grupo que puede tener actitudes más moralmente inclusivas hacia los animales no humanos, sin embargo, se sabe menos sobre sus esfuerzos por abstenerse del consumo de carne. Utilizando una encuesta retrospectiva con una muestra de adultos emergentes en el Reino Unido (estudio de preselección n = 1063, edad media = 22.5, estudio principal n = 461, edad media = 22.2), este estudio documenta que aproximadamente la mitad de los participantes informó haber considerado dejar de comer carne mientras crecían (es decir, antes de terminar la escuela secundaria). A su vez, la mitad de estos participantes sí dejaron de consumir carne por un período que varía desde días hasta la abstinencia permanente. El apoyo parental fue un fuerte predictor de la capacidad para dejar de comer carne. La mayoría de los participantes volvieron a comer carne, principalmente por razones de sabor y conveniencia. Juntos, estos hallazgos señalan a los jóvenes como un punto de apalancamiento para una mayor adopción de opciones alimentarias basadas en plantas, aunque las actuales barreras pragmáticas y estructurales limitan los esfuerzos de los jóvenes para hacerlo.
McGuire et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.
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