Resumen La violencia en el lugar de trabajo en entornos de atención médica se ha normalizado ampliamente, lo que oscurece su gravedad y socava los intentos significativos de prevención. Miles de trabajadores de la salud al año experimentan lesiones relacionadas con la violencia laboral, y muchos incidentes no se reportan en absoluto. Como resultado, el verdadero riesgo y la frecuencia de la violencia en el lugar de trabajo se ocultan y no se abordan, lo que lleva a una asignación inadecuada de recursos para la prevención. Las consecuencias de la violencia en el lugar de trabajo se extienden más allá de las lesiones físicas; el daño psicológico duradero, como los síntomas de estrés postraumático y el malestar moral, son comunes. Las respuestas a nivel estatal, incluidas las penas penales ampliadas y los programas de prevención obligatorios dirigidos por empleadores, han surgido en ausencia de estándares federales aplicables. A pesar de ser presentado como una consecuencia inevitable de trabajar en el sector salud, la violencia en el lugar de trabajo debería verse en su lugar como un resultado del maltrato crónico a los trabajadores de la salud, la mala infraestructura de seguridad y una supervisión regulatoria débil. En entornos laborales hostiles y peligrosos, la seguridad del paciente y la calidad de la atención médica inevitablemente sufren. Por lo tanto, la violencia en el lugar de trabajo es un problema urgente de seguridad del paciente, y abordarlo es integral para proporcionar atención médica de calidad.
Connell et al. (Mar,) estudiaron esta cuestión.
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