La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en una de las tecnologías más influyentes del mundo moderno. Se utiliza ampliamente en áreas como la atención médica, finanzas, educación, transporte y comunicación. Aunque los sistemas de IA pueden mejorar la eficiencia y resolver problemas complejos, también plantean importantes preocupaciones éticas. Cuestiones como el sesgo algorítmico, la falta de transparencia, los riesgos de privacidad y el posible reemplazo del trabajo humano han llevado a los académicos a cuestionar cómo se debe desarrollar y usar la IA de manera responsable. Una forma de examinar los desafíos éticos de la IA es a través de la filosofía moral clásica. Aunque estas teorías filosóficas se desarrollaron mucho antes de las tecnologías modernas, todavía proporcionan herramientas valiosas para evaluar los problemas éticos contemporáneos. Dos enfoques particularmente relevantes son el utilitarismo y la ética de la virtud. El utilitarismo evalúa las acciones en función de sus consecuencias y busca promover el mayor bien para el mayor número de personas. La ética de la virtud, por el contrario, se centra en el carácter y las responsabilidades morales de los individuos. Este artículo explora cómo estas dos perspectivas filosóficas pueden ayudar a abordar la ética de la IA. Primero discute las principales preocupaciones éticas asociadas a la IA. Luego examina las ideas clave del utilitarismo y la ética de la virtud y su relevancia para el desarrollo de la IA. El artículo sostiene que el utilitarismo ayuda a evaluar las consecuencias sociales de las tecnologías de IA, mientras que la ética de la virtud guía el comportamiento ético de los desarrolladores e instituciones. Juntas, estos marcos ofrecen un enfoque equilibrado para la gobernanza responsable de la IA.
Sk. Nijamatulla (Sol,) estudió esta pregunta.