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Las intervenciones de salud ocupacional a nivel organizacional a menudo se recomiendan cuando se buscan mejoras en las condiciones de trabajo, la salud de los empleados y el bienestar dentro de las organizaciones. La investigación ha revelado que estas intervenciones resultan en efectos inconsistentes a pesar de estar basadas en marcos teóricos. Esta inconsistencia indica que los estudios de intervención deben diseñarse para examinar directamente cómo y por qué tales intervenciones producen cambios y por qué a veces fracasan. Argumentamos que los estudios de intervención deberían incluir una evaluación de proceso que incluya un examen detallado de los mecanismos psicológicos y organizacionales que obstaculizan y facilitan los resultados deseados de la intervención. Al basarnos en la literatura de intervención existente, presentamos un modelo basado en evidencia que contiene tres niveles de elementos que parecen ser cruciales en la evaluación de proceso. Describimos cómo este modelo puede aplicarse y desarrollarse en investigaciones futuras para identificar mejor los mecanismos que vinculan los procesos de intervención con los resultados de intervención.
Nielsen et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.