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La reducción del riesgo de incendios forestales es una de las principales razones para utilizar la quema prescrita. La simulación por computadora, estudios de caso y el análisis del régimen de fuego en presencia de programas activos de quema prescrita en bosques y matorrales generalmente indican que esta herramienta de manejo de combustibles facilita los esfuerzos de supresión de incendios al reducir la intensidad, tamaño y daño de los incendios forestales. Sin embargo, las conclusiones que se pueden extraer de los enfoques anteriores son limitadas, lo que resalta la necesidad de más experimentos diseñados adecuadamente que aborden esta cuestión. La tasa de acumulación de combustible limita frecuentemente la efectividad del fuego prescrito a un corto período post-tratamiento (2–4 años). La optimización del patrón espacial de la aplicación del fuego es crítica, pero ha sido poco abordada por la investigación, y faltan pautas de gestión prácticas para iniciar esto. Además, los esfuerzos de tratamiento adecuados en términos de protección contra incendios están restringidos por problemas operativos, sociales y ecológicos. Los mejores resultados de la aplicación del fuego prescrito probablemente se alcancen en paisajes heterogéneos y en climas donde la probabilidad de condiciones climáticas extremas sea baja. Las declaraciones concluyentes sobre el potencial de reducción de riesgos del fuego prescrito no son fácilmente generalizables y dependerán, en última instancia, de la eficiencia general de todo el proceso de gestión de incendios.
Fernandes et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.