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Se reexamina la suposición de que existen tendencias integrativas o de actualización innatas que subyacen al desarrollo de la personalidad y social. En lugar de ver tales procesos como inexistentes o automáticos, argumento que son dinámicos y dependen de apoyos social-contextuales relacionados con necesidades psicológicas humanas básicas. Para desarrollar este punto de vista, vinculo conceptualmente la noción de tendencias integrativas a procesos de desarrollo específicos, a saber, la motivación intrínseca; la internalización; y la integración emocional. Luego se demuestra que estos procesos son facilitados por condiciones que satisfacen las necesidades psicológicas de autonomía, competencia y relación, y se ven frustrados en contextos que obstaculizan estas necesidades. Las interacciones entre las necesidades psicológicas y los apoyos contextuales explican, en parte, la especificidad de dominio y situacional de la motivación, la experiencia y la integración relativa. Se considera directamente el significado de las necesidades psicológicas (vs. deseos), así como las relaciones entre los conceptos de integración y autonomía y aquellos de independencia, individualismo, eficacia y modelos cognitivos de "múltiples yoes."
Richard M. Ryan (Fri,) estudió esta cuestión.