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En los últimos años, el óxido nítrico (NO), un gas anteriormente considerado como un químico potencialmente tóxico, se ha establecido como un mensajero universal difusible que medía la comunicación célula-célula en todo el cuerpo. La producción de NO constitutiva e inducible regula numerosas funciones esenciales de la mucosa gastrointestinal, como el mantenimiento de una perfusión adecuada, la regulación de la permeabilidad microvascular y epitelial, y la regulación de la respuesta inmune. La regulación al alza de la producción de NO a través de la expresión de la sintasa de óxido nítrico inducible (iNOS) representa parte de una respuesta antibacterial intestinal rápida; sin embargo, el NO también se ha asociado con la iniciación y el mantenimiento de la inflamación en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) humana. Estudios recientes en modelos animales de EII experimental han mostrado que la producción de NO constitutiva e inducible parece ser beneficiosa durante la colitis aguda, pero la regulación sostenida al alza de NO es perjudicial. Este hecho también es apoyado por estudios en ratones genéticamente deficientes en varias isoformas de NOS. Sin embargo, el mecanismo por el cual el NO pasa de ser un regulador homeostático indispensable a un destructor dañino sigue siendo desconocido. Además, la extrapolación de datos de modelos de colitis animal a la EII humana es cuestionable. El propósito de esta revisión es actualizar nuestro conocimiento sobre el papel de este mediador universal y las enzimas que lo generan en la patogénesis de la EII.
Kolios et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.