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La obesidad ha recibido mucha atención a nivel mundial en asociación con un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer. En la actualidad, la cirugía bariátrica es el único tratamiento efectivo para la obesidad en el que se logra una pérdida de peso a largo plazo en los pacientes. En contraste, las intervenciones farmacológicas para la obesidad suelen ir seguidas de una recuperación de peso. Aunque los mecanismos exactos de la pérdida de peso a largo plazo tras la cirugía bariátrica aún no han sido completamente elucidado, varias hormonas intestinales han sido implicadas. Las hormonas intestinales juegan un papel crítico en la transmisión de señales sobre el estado nutricional y energético desde el intestino al sistema nervioso central, con el fin de regular la ingesta de alimentos. La colecistoquinina, el péptido YY, el polipéptido pancreático, el péptido similar al glucagón-1 y la oxintomodulina actúan a través de mecanismos distintos pero sinérgicos para suprimir el apetito, mientras que la ghrelina estimula la ingesta de alimentos. Aquí, discutimos el papel de las hormonas intestinales en la regulación de la ingesta de alimentos y el peso corporal.
Suzuki et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.
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