Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
Hay un reconocimiento creciente de que clasificar las especies de plantas terrestres en función de su función (en 'tipos funcionales') en lugar de su identidad taxonómica superior, es una forma prometedora de abordar importantes preguntas ecológicas a la escala de ecosistemas, paisajes o biomas. Estas preguntas incluyen aquellas sobre las respuestas de la vegetación a los cambios ambientales y los efectos de la vegetación sobre los cambios ambientales (por ejemplo, cambios en el clima, química atmosférica, uso del suelo u otras perturbaciones). También hay un consenso creciente sobre una lista corta de rasgos de las plantas que deberían fundamentar tales clasificaciones funcionales de plantas, porque tienen un fuerte poder predictivo de las respuestas importantes de los ecosistemas al cambio ambiental y/o ellos mismos tienen un fuerte impacto en los procesos ecosistémicos. Los rasgos más favorecidos son aquellos que también son relativamente fáciles y económicos de medir para un gran número de especies de plantas. Se están llevando a cabo grandes esfuerzos internacionales de investigación, promovidos por el Programa IGBP–GCTE, para examinar las especies de plantas predominantes en varios ecosistemas y biomas en todo el mundo en busca de tales rasgos. Este documento proporciona un protocolo metodológico internacional destinado a estandarizar este esfuerzo de investigación, basado en el consenso entre un amplio grupo de científicos en este campo. Presenta un manual práctico con recetas paso a paso, con información relativamente breve sobre el contexto ecológico, para 28 rasgos funcionales reconocidos como críticos para abordar preguntas ecológicas a gran escala.
Cornelissen et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.