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La fatiga es uno de los síntomas más comunes en la esclerosis múltiple (EM), con un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes. Actualmente, el tratamiento se lleva a cabo mediante prueba y error con éxito limitado, probablemente debido a la presencia de múltiples mecanismos subyacentes diferentes. Los recientes avances en neurociencia ofrecen el potencial para desarrollar herramientas que permitan diferenciar estos mecanismos en pacientes individuales y, en última instancia, proporcionar una base fundamentada para la selección del tratamiento. Sin embargo, el desarrollo de estas herramientas para el diagnóstico diferencial requerirá orientación de teorías patofisiológicas y cognitivas que propongan mecanismos que puedan ser evaluados en pacientes individuales. Este artículo proporciona una visión general de las teorías patofisiológicas contemporáneas de la fatiga en la EM y discute cómo los mecanismos que proponen pueden volverse medibles con las tecnologías emergentes y, por lo tanto, sentar las bases para futuros tratamientos personalizados.
Manjaly et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.