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El mayor poder de los eventos negativos sobre los positivos se encuentra en eventos cotidianos, eventos importantes de la vida (por ejemplo, trauma), resultados de relaciones cercanas, patrones de redes sociales, interacciones interpersonales y procesos de aprendizaje. Las emociones negativas, los padres negativos y la retroalimentación negativa tienen más impacto que los positivos, y la información negativa se procesa más a fondo que la positiva. El yo está más motivado para evitar definiciones negativas de sí mismo que para perseguir definiciones positivas. Las impresiones negativas y los estereotipos negativos se forman más rápido y son más resistentes a la desconfirmación que los positivos. Varias explicaciones, como la diagnosticidad y la saliencia, ayudan a explicar algunos hallazgos, pero el mayor poder de los eventos negativos se encuentra aún cuando dichas variables están controladas. Apenas se pueden encontrar excepciones (que indiquen un mayor poder de lo bueno). Tomados en conjunto, estos hallazgos sugieren que lo malo es más fuerte que lo bueno, como un principio general en una amplia gama de fenómenos psicológicos.
Baumeister et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.