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El estudio del comportamiento prosocial—altruismo, cooperación, confianza y las emociones morales relacionadas—ha madurado lo suficiente como para generar un consenso académico general de que la prosocialidad es generalizada, intuitiva y está profundamente arraigada en nuestra constitución biológica. Varios marcos evolutivos modelan las condiciones bajo las cuales el comportamiento prosocial es evolutivamente viable, sin embargo, no existe un tratamiento unificador de los procesos de toma de decisiones psicológicas que dan como resultado la prosocialidad. Aquí, ofrecemos tal perspectiva en forma del marco de evaluaciones socioculturales, valores y emociones (SAVE) de la prosocialidad. Revisamos la evidencia de los componentes de nuestro marco en cuatro niveles de análisis: intrapsíquico, diádico, grupal y cultural. Dentro de estos niveles, consideramos cómo fenómenos como el castigo altruista, el contagio prosocial, la similitud entre uno mismo y los demás, y muchos otros dan lugar al comportamiento prosocial. Luego, ampliamos nuestro razonamiento para trazar los fundamentos biológicos de la prosocialidad y aplicar nuestro marco para entender el papel de la clase social en la prosocialidad.
Keltner et al. (Vier,) estudiaron esta pregunta.