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Durante la última década ha habido un creciente interés en el estudio de la plasticidad fenotípica en los animales. La terminología confusa en este campo de investigación puede ser una razón por la cual el enfoque de muchos estudios no es tan claro como podría ser. El campo de la plasticidad resalta el problema general de demostrar la adaptación. Discutimos la terminología y la metodología de los estudios de plasticidad, con especial referencia a la cuestión de cuáles patrones deben considerarse evidencia de plasticidad como una adaptación al entorno y cómo encontrar tal evidencia. Sugerimos una terminología en la que la plasticidad puede ser adaptativa (es decir, beneficiosa y mantenida por la selección) con respecto a una función sin ser estrictamente una adaptación para ella (origen evolutivo vinculado a esta función), y viceversa. Las modificaciones de la norma de reacción original, vistas hoy como diferencias en plasticidad entre poblaciones y especies, pueden ser adaptaciones para una función incluso cuando la plasticidad misma no lo es (puede deberse a limitaciones o a la selección para otra función). Revisamos selectivamente casos reportados como evidencia de plasticidad adaptativa en la morfología animal y la historia de vida, eligiendo ejemplos de una amplia gama de taxones para ilustrar nuestros criterios sobre lo que debe ser llamado adaptativo y adaptación cuando se aplica a la plasticidad.
Gotthard et al. (Sun,) estudió esta cuestión.