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Los pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPCNP) desarrollan metástasis ósea (MoB) en más del 50% de los casos durante el curso de la enfermedad. Este sitio metastásico puede llevar al desarrollo de eventos relacionados con el esqueleto (ERS), como dolor severo, fracturas patológicas, compresión espinal e hipercalcemia, que reducen la calidad de vida del paciente. Recientemente, el tratamiento del CPCNP avanzado ha cambiado radicalmente debido a la llegada de la inmunoterapia. Los inhibidores de puntos de control inmunológico (ICI) solos o en combinación con quimioterapia se han convertido en la principal estrategia terapéutica para el CPCNP avanzado o metastásico sin mutaciones en genes conductores. Dado que la supervivencia ha aumentado, se ha vuelto aún más importante tratar la metástasis ósea para prevenir el ERS. Sabemos que la presencia de metástasis ósea es un factor pronóstico negativo. La menor eficacia de los tratamientos de inmunoterapia en pacientes con MoB+ podría ser inducida por la presencia de un tumor inmunosupresor particular y un microambiente óseo. Este artículo revisa la evidencia científica preclínica y clínica más importante sobre las razones de esta menor sensibilidad a la inmunoterapia y la necesidad de combinar terapias dirigidas a hueso (TDH) con inmunoterapia para mejorar el resultado del paciente.
Conte et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.