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Observo que el panorama de las finanzas sostenibles en la actualidad se caracteriza por una sobreabundancia de conceptos heterogéneos, definiciones, estándares de la industria y políticas. Arguyo que tal heterogeneidad puede obstaculizar el desarrollo fluido del pensamiento conceptual que subyace a las finanzas sostenibles y origina riesgos específicos que pueden dañar la credibilidad del mercado naciente. Estos riesgos incluyen el green y sustainable washing, el cambio de marca de flujos financieros sin adicionalidad, el ajuste desordenado en los costos de capital entre industrias. Sostengo que, para reflejar el contexto real de la industria y la política, así como para orientar la práctica conceptual y aplicada, las finanzas sostenibles deberían referirse hoy como "finanzas para la sostenibilidad". En este sentido, tanto su definición como los estándares de implementación deberían hacer referencia clara a las dimensiones de sostenibilidad pertinentes (en particular en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París) y a los sectores o actividades que contribuyan positivamente a estas dimensiones.
Marco Migliorelli (Tue,) estudió esta cuestión.