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La "agilidad organizacional" a menudo se trata como una cualidad inmutable, implicando que las empresas deben estar en un estado constante de transformación. Sin embargo, esto ignora que tales transformaciones, aunque a menudo son esenciales, tienen un costo. No siempre son necesarias y puede que ni siquiera sean posibles. Este artículo explora la agilidad a un nivel más fundamental y la relaciona más específicamente con las capacidades dinámicas. Demuestra que primero es esencial entender la incertidumbre profunda, que es ubicua en la economía de la innovación. La incertidumbre es muy diferente del riesgo, que puede ser gestionado utilizando herramientas y enfoques tradicionales. Son necesarias fuertes capacidades dinámicas para fomentar la agilidad organizacional necesaria para abordar la incertidumbre profunda, como la generada por la innovación y la competencia dinámica asociada. Este artículo explora los mecanismos mediante los cuales los gerentes pueden calibrar el nivel requerido de agilidad organizacional, ofrecerlo de manera rentable y relacionarlo con la estrategia.
Teece et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.