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La biología intrigante de las células madre y su vasto potencial clínico está surgiendo rápidamente para la terapia génica. Las células madre de la médula ósea, incluidas las células madre hematopoyéticas pluripotentes (HSC), las células madre mesenquimatosas (MSC) y posiblemente las células progenitoras adherentes multipotentes (MAPC), se consideran como objetivos potenciales para enfoques de terapia celular y génica contra una variedad de enfermedades diferentes. Las MSC de la médula ósea son una población objetivo prometedora, ya que son capaces de diferenciarse a lo largo de múltiples linajes y, al menos in vitro, tienen una capacidad de expansión significativa. El aparente alto potencial de auto-renovación las convierte en fuertes candidatas para la entrega de genes y la restauración de la función de sistemas orgánicos. Sin embargo, el alto potencial proliferativo de las MSC, ahora presumido como auto-renovador, puede ser más aparente que real. Aunque las MSC expandidas tienen un gran potencial de proliferación y diferenciación in vitro, existen limitaciones con la biología de estas células in vivo. Hasta ahora, las MSC expandidas no han logrado inducir efectos terapéuticos duraderos esperados de una verdadera población de células madre auto-renovadoras. La pérdida de la auto-renovación in vivo puede deberse a la extensa expansión de las MSC en los sistemas de expansión in vitro existentes, lo que sugiere que la población original de células madre y/o propiedades pueden ya no existir. Más bien, la población expandidas puede ser heterogénea e representar varias generaciones de diferentes tipos de descendencia celular mesenquimatosa que han retenido un potencial de proliferación limitado y respuesta para la diferenciación terminal y la maduración a lo largo de linajes mesenquimatosos y no mesenquimatosos. La tecnología novedosa que permite a las MSC mantener su función de célula madre in vivo es crítica para distinguir la esquiva célula madre de sus poblaciones celulares progenitoras. El sueño definitivo es usar MSC en diversas formas de terapias celulares, así como herramientas genéticas que se pueden usar para comprender mejor los mecanismos que llevan a la reparación y regeneración de tejidos y órganos dañados o enfermos.
Reiser et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.