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Las enfermedades fúngicas se convirtieron en un problema médico importante en la segunda mitad del siglo XX, cuando los avances en la medicina moderna, junto con la epidemia de VIH, resultaron en un gran número de individuos con inmunidad comprometida. Las enfermedades fúngicas son difíciles de manejar porque tienden a ser crónicas, difíciles de diagnosticar y complicadas de erradicar con medicamentos antifúngicos. Este ensayo considera el futuro de la micología médica en el siglo XXI, extrapolando de las tendencias actuales. En el horizonte cercano, es probable que la prevalencia de las enfermedades fúngicas aumente, ya que habrá más huéspedes con inmunidad comprometida y la resistencia a los medicamentos inevitablemente aumentará tras la selección por el uso de medicamentos antifúngicos. Podemos esperar avances en el desarrollo de nuevos medicamentos, diagnósticos, vacunas e inmunoterapias. En el horizonte lejano, la humanidad podría enfrentar nuevas enfermedades fúngicas asociadas con el cambio climático. Algunas asociaciones actuales entre enfermedades crónicas e infecciones fúngicas podrían llevar al establecimiento de hongos como agentes causantes, lo que aumentará enormemente su importancia médica. Todas las tendencias sugieren que la importancia de las enfermedades fúngicas aumentará en el siglo XXI, y una mayor preparación humana para esta plaga requerirá más inversión en investigación en este grupo de enfermedades infecciosas.
Arturo Casadevall (Martes,) estudió esta cuestión.