Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
Se ha establecido, a nivel mundial, que las enfermedades no transmisibles como la obesidad, la diabetes, el síndrome metabólico y los eventos cardiovasculares representan un alto porcentaje de morbilidad y mortalidad en las sociedades contemporáneas. Varios factores de riesgo modificables, como las actividades sedentarias, la privación del sueño, el tabaquismo y los hábitos alimentarios poco saludables, han contribuido a este aumento. Una nutrición saludable en términos de adherencia a la dieta mediterránea (MD), rica en frutas, legumbres, verduras, aceite de oliva, hierbas, especias y alta ingesta de fibra, puede contribuir a la disminución de esta pandemia. Los efectos beneficiosos de la MD pueden atribuirse principalmente a sus numerosos componentes ricos en propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Además, la MD puede contribuir aún más a la mejora de la salud reproductiva, modificar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas y proteger contra la depresión y el desajuste psicosocial. También hay evidencia que resalta el impacto de una nutrición saludable en las mujeres en la composición de la microbiota intestinal y la salud metabólica y general futura de sus descendientes. Por lo tanto, es importante resaltar los efectos beneficiosos de la MD en la salud metabólica, reproductiva y mental, mientras se forma la salud general de las futuras generaciones. Los efectos beneficiosos de la MD pueden mejorar aún más con un aumento de la actividad física en el contexto de un estilo de vida saludable y bien equilibrado.
Gantenbein et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.