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El diagnóstico rápido y preciso es un aspecto importante de la gestión efectiva de la infección por Clostridium difficile (CDI). La CDI causa el 15%-25% de todos los casos de diarrea asociada a antibióticos, cuya gravedad varía desde diarrea leve hasta colitis pseudomembranosa fulminante. Se deben considerar varios factores, especialmente la edad avanzada y la hospitalización, en el diagnóstico de CDI. En particular, la diarrea nosocomial que surge >72 horas después de la admisión entre pacientes que reciben antibióticos tiene una alta probabilidad de haber sido causada por CDI. Las pruebas de heces para la presencia de toxina de C. difficile confirman el diagnóstico de CDI. Sin embargo, la realización de un inmunoensayo enzimático es el método habitual por el cual se confirma CDI, pero esta prueba parece ser relativamente insensible, en comparación con el ensayo de citotoxicidad celular y el cultivo de heces para C. difficile toxigénico en medio selectivo. La endoscopia y la tomografía computarizada son menos sensibles que los ensayos de toxinas en heces, pero pueden ser útiles cuando los resultados inmediatos son importantes o cuando otras condiciones confusas presentan alta relevancia en el diagnóstico diferencial. A menudo, se pasan por alto aspectos de este diagnóstico como los recuentos altos de glóbulos blancos (que a veces están en el rango leucemoide) y la hipoalbuminemia.
Bartlett et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.
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