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Los artefactos digitales están incrustados en ecosistemas más amplios y en constante cambio, de tal manera que se vuelven cada vez más editables, interactivos, reprogramables y distribuibles. Este estado de flujo y transfiguración constante hace que el valor y la utilidad de estos artefactos dependan de redes en cambio de relaciones funcionales con otros artefactos en contextos y organizaciones específicos. Del mismo modo, asigna el control sobre el desarrollo y uso de estos artefactos a una variedad de partes interesadas dispersas y hace que su gestión sea una tarea técnica y social compleja. Estas ideas se ilustran con referencia a (1) la procedencia y autenticidad de documentos digitales dentro del contexto general del archivo y la memoria social y (2) la dinámica de contenido ocasionada por la encontrabilidad de contenido mediado por motores de búsqueda de Internet. Concluimos que el cambio constante y la transfiguración de los artefactos digitales señalan un cambio de dimensiones epocales que exige repensar algunas de las sabidurías heredadas en la investigación y práctica de los sistemas de información.
Kallinikos et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.