Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
El dolor crónico es omnipresente y afecta a más de 100 millones de estadounidenses. Tratar el dolor en estas personas es notoriamente difícil y a menudo requiere opioides, una de las clases de medicamentos más poderosas y efectivas utilizadas para controlar el dolor. Sin embargo, su uso está plagado de efectos secundarios importantes, como la pérdida de efectos analgésicos (tolerancia analgésica), dolor paradójico (hiperalgesia) y adicción. A pesar de los posibles efectos secundarios, los opioides siguen siendo la piedra angular farmacológica de la terapia moderna del dolor. Esta revisión destaca los avances recientes en la comprensión de las causas clave de estos efectos adversos y explora el control celular de los sistemas opioides en recompensa y aversión. Los hallazgos desafiarán las opiniones tradicionales sobre lo bueno, lo malo y lo feo de los opioides.
Trang et al. (Mié,) estudiaron esta cuestión.