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El ejercicio y la actividad física pueden mejorar la fuerza ósea y el riesgo de caídas, lo que puede ofrecer beneficios en la prevención y el manejo de la osteoporosis. Sin embargo, la incertidumbre sobre los tipos de ejercicio que son seguros y efectivos provoca falta de confianza en las personas con osteoporosis y en los profesionales de la salud. Las guías existentes dejan algunas preguntas sin resolver. Esta declaración de consenso tenía como objetivo determinar la actividad física y el ejercicio necesarios para optimizar la fuerza ósea, reducir el riesgo de caídas y fracturas, mejorar la postura y manejar los síntomas de fractura vertebral, minimizando al mismo tiempo los riesgos potenciales en las personas con osteoporosis. El alcance de esta declaración se desarrolló tras la consulta con las partes interesadas. Se revisaron metaanálisis y, donde no había evidencia, se utilizaron estudios individuales u opiniones de expertos para desarrollar recomendaciones. Un grupo de expertos multidisciplinario revisó la evidencia para hacer recomendaciones, por consenso cuando no había evidencia disponible. Las recomendaciones clave son que las personas con osteoporosis deben realizar (1) ejercicios de resistencia e impacto para maximizar la fuerza ósea; (2) actividades para mejorar la fuerza y el equilibrio para reducir caídas; (3) ejercicios de extensión espinal para mejorar la postura y potencialmente reducir el riesgo de caídas y fracturas vertebrales. Por razones de seguridad, recomendamos evitar posturas que impliquen un alto grado de flexión espinal durante el ejercicio o la vida diaria. Las personas con fractura vertebral o múltiples fracturas por traumatismo bajo generalmente deben ejercitarse solo hasta un impacto equivalente a una caminata rápida. Aquellos en riesgo de caídas deben comenzar con entrenamiento de fuerza y equilibrio específico. Los síntomas de fractura vertebral pueden beneficiarse del ejercicio para reducir el dolor, mejorar la movilidad y la calidad de vida, idealmente con el consejo de un especialista para fomentar el regreso a las actividades normales. Todos los que tienen osteoporosis pueden beneficiarse de orientación sobre cómo adaptar posturas y movimientos. Hay poca evidencia de que la actividad física esté asociada con daños significativos, y los beneficios, en general, superan los riesgos.
Brooke‐Wavell et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.