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Los agentes biológicos que tienen como blanco el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) han surgido como una opción de tratamiento robusta para varios tumores sólidos. A pesar de tener menos efectos secundarios sistémicos que la quimioterapia convencional, la mayoría de los pacientes tratados con estos agentes experimentan toxicidades cutáneas, incluyendo erupciones papulopustulares, cambios en el cabello y las uñas, xerosis y prurito, que tienen un impacto significativo en la salud y la calidad de vida. Actualmente no existe consenso ni directrices de manejo para estos eventos adversos. Por lo tanto, se llevó a cabo una encuesta retrospectiva entre 110 oncólogos en los EE. UU. que estaban administrando inhibidores de EGFR. Se preguntó a los proveedores sobre el impacto y el manejo de estos eventos adversos en sus prácticas. Las respuestas sugieren que las terapias combinadas (tópicas y orales) fueron más efectivas que cualquiera de las terapias por separado, y también llevaron a una resolución más rápida de la erupción papulopustular. Los proveedores también informaron que los pacientes a menudo se quejaban de síntomas físicos asociados con la erupción (picazón y dolor), y que tenían una percepción positiva al recibir tratamiento por sus efectos secundarios cutáneos. Los resultados de la encuesta respaldan que el cuidado cutáneo atento es importante en los pacientes tratados con inhibidores de EGFR, y que las intervenciones proactivas/combinadas pueden mejorar la calidad de vida y optimizar la administración consistente de medicamentos.
Boone et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.