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En resumen, la población de microglía residente es vulnerable a los efectos de la isquemia severa, muestra un progreso comprometido en el ciclo celular y adopta un fenotipo en gran medida proinflamatorio después del accidente cerebrovascular. Los monocitos infiltrantes están principalmente involucrados en la eliminación temprana de desechos de células moribundas. Estos hallazgos sugieren que la primera ola de monocitos infiltrantes puede ser beneficiosa para la reparación del accidente cerebrovascular y las futuras terapias destinadas a mitigar la muerte celular de microglía pueden resultar más efectivas que intentar provocar respuestas antiinflamatorias específicas de células dañadas.
Ritzel et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.
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