Las fístulas enterocutáneas (FEC) representan una condición compleja. La estrategia de manejo se basa en una combinación de tratamiento de la sepsis, la corrección de desequilibrios de fluidos y electrolitos, la optimización nutricional, la evaluación anatómica y la planificación del manejo. El enfoque es necesariamente multidisciplinario (nutricionistas, terapeutas enterostomales, radiólogos intervencionistas, anestesiólogos, especialistas en cuidados intensivos y cirujanos). El ajuste de prótesis de piel sigue siendo un desafío y requiere experiencia especializada en enfermería enterostomal. Las recomendaciones nutricionales actuales son de 25-35kcal/kg/día con 1.5 a 2.5g/kg/día de proteínas, dependiendo de la gravedad de la pérdida muscular. La nutrición parenteral juega un papel central en el período inicial. La reinstalación de quimo, cuando es factible (orificios de fístula individualizados proximales y distales), proporciona estimulación intestinal descendente, un efecto de freno ileal, mejora en la función hepática y preparación para la restauración de la continuidad intestinal. La nutrición enteral puede aumentarse gradualmente según se tolere, y la nutrición oral incluso puede considerarse en ciertos casos cuando la fístula está bien controlada. Esto tiene verdaderos beneficios psicológicos para el paciente. La gestión quirúrgica se retrasa con mayor frecuencia, pero un estudio reciente muestra que la cirugía curativa temprana (<4 meses) es posible en ciertos pacientes seleccionados. Los principales principios de la cirugía curativa incluyen la viscerolisis completa, la medición de longitudes residuales, la resección del área fistulada y, la mayoría de las veces, la reanastomosis. El cierre parietal a veces es difícil, requiriendo técnicas reconstructivas que van desde suturas simples hasta separación de componentes o colgajos complejos. Cuando el paciente es elegible para cirugía curativa, la tasa general de éxito para la FEC postoperatoria es de alrededor del 80%, con una tasa de recurrencia de aproximadamente el 17% y una tasa de estoma permanente de casi el 10%. El éxito depende en gran medida de la etiología. Los datos actuales sugieren que la experiencia del centro, la optimización preoperatoria del paciente y la cuidadosa selección del paciente son los factores determinantes para el éxito. No se debe pasar por alto el impacto económico y psicológico de esta condición. Una FEC duplica el costo de la hospitalización en promedio. Una comunicación clara y honesta con el paciente desde el principio es esencial.
Pastier et al. (Wed,) estudió esta cuestión.
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