Este artículo propone que la energía oscura no es una sustancia estática, sino un proceso en estado estacionario: una población que se renueva continuamente de modos de vacío decoheridos creados por la separación irreversible del entrelazamiento cuántico en el horizonte cosmológico. Cada modo "huérfano" nace con una ecuación de estado intrínseca w > −1, diluyéndose desde el momento en que existe y siendo reemplazado por nuevos huérfanos a medida que la expansión acelerada continúa rompiendo los lazos de entrelazamiento. El equilibrio de flujo entre creación y dilución mantiene una densidad de energía constante, produciendo una historia de expansión indistinguible de una constante cosmológica mientras que los constituyentes microscópicos son completamente dinámicos. Basándose en la identificación de Landauer de Weller (2026), que derivó la predicción sin parámetros Ω_Λ = ln 2 ≈ 0. 6931 (consistente con Planck 2018 hasta 0. 2%), este artículo identifica el mecanismo microscópico, prueba que el equilibrio es un atractivo estable, y establece una identidad termodinámica E/ (TS) = (D−1) /D para campos conformes que determina el acoplamiento efectivo Cₑff = 1/2 sin parámetros libres ni dependencia de especies. El marco predice wᵢntrínseco = 1/ln 2 − 2 ≈ −0. 557, que puede probarse a través del cálculo de QFT de la ecuación de estado de modos de vacío decoheridos. Si se confirma, este cálculo derivaría de manera independiente Ω_Λ = ln 2 solo a partir de la mecánica estadística, sin invocar el principio de Landauer, proporcionando la convergencia de dos rutas teóricas independientes hacia la fracción de energía oscura. Todas las predicciones observables (Ω_Λ, Ωₘ, zₒnset, q₀, wₑff) derivan de la física establecida sin nuevos campos, partículas o modificaciones de la gravedad. El marco depende de una sola cuestión: si la decoherencia en el horizonte cosmológico constituye una verdadera eliminación física con consecuencias energéticas reales.
Scott Weller (2026) estudió esta cuestión.