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Hay una creciente evidencia de que los ácidos grasos poliinsaturados (AGPIs) desempeñan un papel en el riesgo y la progresión del cáncer. La familia n-3 de los AGPIs incluye ácido alfa-linolénico (ALA), ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA), mientras que la familia n-6 incluye ácido linoleico (LA) y ácido araquidónico (AA). EPA y DHA son precursores de mediadores lipídicos antiinflamatorios, mientras que AA es un precursor de mediadores lipídicos proinflamatorios. En conjunto, los AGPIs desempeñan roles cruciales en el mantenimiento de la homeostasis celular y las perturbaciones en la ingesta dietética o el metabolismo de AGPIs podrían resultar en disfunción celular y contribuir al riesgo y la progresión del cáncer. Los estudios epidemiológicos proporcionan una imagen inconsistente de las asociaciones entre los AGPIs dietéticos y el cáncer. Esta discrepancia puede reflejar las dificultades en la recolección de datos dietéticos precisos; sin embargo, también puede reflejar la variación genética en el metabolismo de AGPIs que ha demostrado modificar los niveles fisiológicos de AGPIs y el riesgo de cáncer. Además, las mutaciones específicas del huésped como resultado de la transformación celular podrían modificar el metabolismo de AGPIs en el tejido objetivo. Los ensayos clínicos han demostrado que la suplementación con AGPIs o alimentos ricos en AGPIs puede afectar los marcadores de inflamación, función inmune, biología tumoral y pronóstico. Las investigaciones preclínicas han comenzado a esclarecer cómo los AGPIs pueden mediar la proliferación celular, apoptosis y angiogénesis, y las vías de señalización involucradas en estos procesos. El propósito de esta revisión es resumir la evidencia actual que vincula los AGPIs y sus metabolitos con el cáncer y los mecanismos moleculares que subyacen a esta asociación. Identificar el(los) mecanismo(s) molecular(es) a través de los cuales los AGPIs afectan el riesgo y la progresión del cáncer proporcionará una oportunidad para perseguir intervenciones dietéticas enfocadas que podrían traducirse en el desarrollo de dietas personalizadas para el control del cáncer.
Azrad et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.