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Se adopta el marco de Input‐Process‐Output para examinar el impacto de los atributos de diversidad (la entrada) en la comunicación (el proceso) y su influencia en el desempeño (la salida), para entender los mecanismos internos de trabajo en grupo/equipo de la resiliencia organizacional. Un meta‐análisis de 174 correlaciones de 35 estudios empíricos realizados durante 35 años (1982–2017) mostró que los miembros de un equipo que tienen experiencias diferentes son más propensos a compartir información y comunicarse abiertamente cuando se enfrentan a una tarea que requiere colaboración fuera del equipo. Esto apoya la visión de que las organizaciones son más resilientes al estar más conectadas con el entorno externo. Las diferencias en las categorías sociales tienden a favorecer la apertura de la comunicación, especialmente en el caso de la diversidad de edad y de raza/etnicidad. Un aumento en la apertura de la comunicación probablemente mejorará el desempeño del equipo, particularmente para equipos pequeños y medianos que operan en industrias manufactureras, mientras que la frecuencia de la comunicación puede ser beneficiosa para equipos grandes y medianos que trabajan en la industria de alta tecnología. El funcionamiento positivo de estas asociaciones forma la organización resiliente.
Bui et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.