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Debido a la alta incidencia y tasa de mortalidad en todo el mundo, todavía es necesario desarrollar nuevas estrategias para la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares (ECVs). La función cardiovascular adecuada depende de la interacción y comunicación coordinadas entre cardiomiocitos y no cardiomiocitos. Las vesículas extracelulares (VE) están envolvidas en una bicapa lipídica y representan un mecanismo significativo para la comunicación intracelular. Al contener y transportar diversas moléculas bioactivas, como microácidos ribonucleicos (miRs) y proteínas, a las células diana, las VE imponen efectos favorables, neutros o perjudiciales en las células receptoras, como la modulación de la expresión génica, la influencia en el fenotipo celular, la afectación de rutas moleculares y la mediación de comportamientos biológicos. Las VE pueden ser liberadas por células relacionadas con el sistema cardiovascular, como cardiomiocitos, endotelios, fibroblastos, plaquetas, células musculares lisas, leucocitos, monocitos y Macrófagos. Las VE que contienen miRs y proteínas regulan una multitud de funciones diversas en las células diana, manteniendo el equilibrio y la salud cardiovascular o induciendo cambios patológicos en las ECVs. Por un lado, los miRs y las proteínas transferidos por las VE desempeñan papeles biológicos en el mantenimiento de la estructura y función cardíacas normales en condiciones fisiológicas. Por otro lado, las VE cambian la composición de sus cargas de miR y proteína en condiciones patológicas, lo que da lugar al desarrollo de ECVs. Por lo tanto, las VE tienen un gran potencial para prevenir, diagnosticar y tratar las ECVs. El presente artículo revisa las funciones específicas de las VE en diferentes ECVs.
Fu et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.