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La transferencia artificial de tejidos o células entre individuos genéticamente diversos provoca una respuesta inmune que es adaptativa y específica. Esta respuesta es orquestada por linfocitos T que reconocen, entre otros, moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC) expresadas en la superficie de las células transferidas. Se describen tres vías de reconocimiento: directa, indirecta y semidirecta. También se discuten los conjuntos de antígenos que se reconocen en este contexto, a saber, productos de proteínas MHC, el sistema de cadena relacionada con MHC clase I (MIC), antígenos menores de histocompatibilidad y ligandos de receptores de células asesinas naturales. El resultado final de las respuestas efectoras son el rechazo hiperagudo, agudo y crónico. Circunstancias especiales rodean la situación del embarazo y el trasplante de médula ósea porque en este último, las células transferidas son las que originan la respuesta inmune, no el huésped. A medida que mejora la comprensión de estos procesos, aumentará la capacidad de generar inmunoterapias clínicamente viables.
Afzali et al. (Mon,) estudiaron esta pregunta.
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