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Las condiciones necesarias para el fallo compresivo y de tracción de pozos perforados en roca cristalina pueden ser representadas adecuadamente por criterios de fallo elásticos simples, y el análisis de fallos en pozos puede proporcionar restricciones sobre las magnitudes de las tensiones in situ si se conoce la resistencia de la roca. Cuando se aplican a varios pozos perforados en la corteza continental donde existe un conocimiento relativamente completo de las magnitudes de tensión, estos criterios nos permiten predecir la profundidad a la cual se observa el fallo compresivo de los pozos. En la corteza oceánica, se han observado fracturas a profundidades inferiores a 700 m por debajo del fondo marino en el pozo 504B del Proyecto de Perforación en Aguas Profundas (DSDP), perforado en una corteza de 5.9 Ma al sur de la falla de Costa Rica, y cerca del fondo del pozo 395A de DSDP, perforado en una corteza de 7.3 Ma al oeste de la Dorsal Mesoatlántica. En ambos casos, el acimut de la máxima tensión compresiva horizontal es aproximadamente perpendicular al eje de la dorsal. Dado que las resistencias a la compresión no confinadas de las muestras de basalto del pozo 504B de DSDP están generalmente por encima de 200 MPa (Bauer y Handin, 1985), la existencia de fracturas en los pozos 395A y 504B de DSDP requiere un estado de tensión altamente compresional, donde S hmin ∼ S v y S Hmax ≥ 100 Mpa a aproximadamente 500 m bajo el subsuelo. Estos resultados son consistentes con el estado de tensión inferido de mecanismos de foco de terremotos compresionales (deslizamiento en falla y fallas inversas) en corteza oceánica joven. Dado que las fuerzas de empuje de dorsal son relativamente pequeñas en la corteza oceánica joven, coincidimos con sugerencias anteriores de que las altas tensiones compresivas horizontales resultan de los efectos termoelásticos de una capa de corteza superior enfriada por convección que cubre una litósfera que se enfría conductivamente.
Moos et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.