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Resumen A medida que se agrava la crisis energética mundial, los materiales termoeléctricos que pueden recoger calor residual de baja calidad y convertirlo directamente en electricidad ofrecen fuentes de energía alternativas prometedoras. Los termoeléctricos iónicos emergentes (iTEs) han atraído recientemente una atención generalizada gracias a su impresionante alto termopoder, que puede alcanzar cientos de veces más que los termoeléctricos electrónicos convencionales (eTEs). Basados en el efecto Soret, el rendimiento de los iTEs depende de la termo-difusión de iones móviles en electrolitos, lo que resulta en características eléctricas distintas de los materiales eTE, abriendo así aplicaciones potenciales adicionales de los termoeléctricos. Entre estos materiales, los iTEs basados en orgánicos (i-OTEs) ofrecen ventajas únicas como bajo costo, ligereza y ecología, proporcionando así escenarios de aplicación más prometedores que pueden utilizar el calor disipado, por ejemplo, del cuerpo humano o dispositivos móviles. Esta revisión concisa comienza con la comparación de iTE y eTE, y luego discute en detalle sus diferentes mecanismos y dispositivos aplicados. A continuación, se destacarán los recientes avances de los i-OTEs, incluyendo los méritos y debilidades de tipos representativos de materiales, efectos de aditivos y estrategias efectivas para la optimización del rendimiento. Finalmente, se resumen los logros más avanzados de los i-OTEs y se proporciona una visión general de los desafíos existentes y una perspectiva sobre el desarrollo y las aplicaciones futuras.
Pai et al. (Sun,) estudiaron esta cuestión.
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