La base de evidencia sobre intervenciones efectivas y eficaces para jóvenes afectados por conflictos necesita ser fortalecida. Las agendas de desarrollo postconflicto deben ser reconfiguradas para abordar las vulnerabilidades que caracterizan a los jóvenes afectados por conflictos, y estos enfoques deben ser colaborativos entre los organismos responsables del cuidado de los jóvenes y las familias.
Betancourt et al. (Martes,) estudiaron esta cuestión.