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En el mundo actual, la principal fuente de energía son los combustibles fósiles, que son no renovables y no se pueden utilizar una vez agotados. Al inicio del siglo veintiuno, los principales desafíos con la infraestructura energética actual en todo el mundo eran un suministro finito de combustibles fósiles, un uso de energía en constante aumento y el creciente impacto ambiental de las emisiones de gases de efecto invernadero. La energía de los combustibles fósiles es económica debido a la infraestructura existente, pero tiene desventajas significativas y tiene un severo impacto en el medio ambiente. Como resultado, se están investigando fuentes de energía renovable como posibles competidores para satisfacer la mayoría de las demandas energéticas. El hidrógeno es el menos dañino para el medio ambiente de estos combustibles. El hidrógeno es un combustible limpio y duradero con el potencial de ser la fuente de energía global futura. Podría usarse potencialmente para reemplazar la infraestructura energética actual basada en combustibles fósiles. Esto se considera una solución a los desafíos mencionados anteriormente, como el calentamiento global y la degradación ambiental. Es imposible sobreestimar la relevancia de los factores ambientales y económicos en el desarrollo de la infraestructura de hidrógeno. Este artículo discute los muchos aspectos del hidrógeno, incluyendo su fabricación, almacenamiento y aplicaciones, con un enfoque en el medio ambiente y la economía.
Asem S. Al‐Zoubi (Sun,) estudió esta cuestión.