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En 2015, en Inglaterra y Gales se introdujo un nuevo delito de comportamiento controlador o coercitivo con el objetivo de mejorar las respuestas legales a la violencia de pareja íntima. Reconociendo los límites históricos de las intervenciones legales en esta área, este artículo examina la eficacia del control coercitivo como un dispositivo conceptual para mejorar el acceso a la ley y los resultados de justicia para las mujeres víctimas. Para ello, considera los problemas y posibilidades de traducir un concepto generado a partir de la práctica clínica en la práctica legal, junto con una exploración de las posibles consecuencias no intencionadas de este nuevo delito. El análisis de género realizado aquí revela las limitaciones de enmarcar las experiencias de las mujeres como 'control coercitivo' en la ley y concluye que, en el caso del control coercitivo, más ley no es la respuesta para mejorar las respuestas a la violencia de pareja íntima.
Walklate et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.