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Los ARN no codificantes representan una proporción significativa del genoma humano. Después de haber sido considerados como 'basura' durante mucho tiempo, los ARN no codificantes están ahora bien establecidos como desempeñando roles importantes en el mantenimiento de la homeostasis celular y las funciones. Algunos ARN no codificantes muestran patrones de expresión específicos de células y tejidos y están específicamente desregulados en condiciones patológicas (por ejemplo, cáncer). Por lo tanto, los ARN no codificantes han sido estudiados extensamente como posibles biomarcadores en el contexto de diferentes enfermedades, con un enfoque en microARNs (miARNs) y ARN largos no codificantes (ARNlnc) durante varios años. Desde su descubrimiento, los miARNs han atraído más atención que los ARNlnc en los estudios de investigación; sin embargo, ambas familias de ARN no codificantes se ha establecido que desempeñan un papel importante en el control de la expresión génica, ya sea como reguladores transcripcionales o post-transcripcionales. Tanto los miARNs como los ARNlnc pueden regular genes clave involucrados en el desarrollo del cáncer, influyendo así en el crecimiento tumoral, la invasión y la metástasis al aumentar la activación de vías oncogénicas y limitar la expresión de supresores tumorales. Además, los miARNs y los ARNlnc también están surgiendo como mediadores importantes en los mecanismos de sensibilidad a fármacos y resistencia a fármacos. A la luz de estas premisas, varios estudios preclínicos y clínicos tempranos están explorando el potencial de los ARN no codificantes como nuevas terapias. El objetivo de esta revisión es resumir el último conocimiento sobre el uso de miARNs y ARNlnc como herramientas terapéuticas para el tratamiento del cáncer.
Ratti et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.