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Las intervenciones no farmacéuticas (INPs) se han empleado para reducir la transmisión del coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2), sin embargo, estas medidas ya están teniendo efectos similares en otras enfermedades endémicas transmitidas directamente. Las interrupciones en los patrones de transmisión estacional de estas enfermedades pueden tener consecuencias para el momento y la gravedad de futuros brotes. Aquí consideramos las implicaciones de las INPs de SARS-CoV-2 para dos infecciones endémicas que circulan en los Estados Unidos de América: el virus respiratorio sincitial (VRS) y la influenza estacional. Utilizando datos de vigilancia de laboratorio de 2020, estimamos que la transmisión del VRS disminuyó en al menos un 20% en los Estados Unidos al comienzo del periodo de INP. Simulamos trayectorias futuras tanto del VRS como de la influenza, utilizando un modelo epidémico. A medida que la susceptibilidad aumenta durante el periodo de INP, encontramos que pueden ocurrir brotes substanciales de VRS en los próximos años, siendo los picos de brotes más probables en el invierno de 2021-2022. Intervenciones no farmacéuticas más largas, en general, conducen a brotes futuros más grandes, aunque pueden mostrar interacciones complejas con la estacionalidad básica. Los resultados para la influenza reflejan en términos generales esta situación, pero son más inciertos; los futuros brotes dependen probablemente de la transmisibilidad y la dinámica evolutiva de las cepas que circulan.
Baker et al. (Mon,) estudiaron esta pregunta.