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En este artículo, Jonathan Cohen argumenta que los objetivos de la educación necesitan ser replanteados para priorizar no solo el aprendizaje académico, sino también las competencias sociales, emocionales y éticas. Al examinar el estado actual de la investigación en los campos de la educación socio-emocional, la educación del carácter y la salud mental en las escuelas de Estados Unidos, Cohen sugiere que las habilidades, conocimientos y disposiciones socio-emocionales proporcionan la base para la participación en una democracia y una mejor calidad de vida. Cohen discute las mejores prácticas contemporáneas y políticas relacionadas con la creación de climas escolares seguros y compasivos, asociaciones entre el hogar y la escuela, y una pedagogía informada por las preocupaciones sociales, emocionales y éticas. También enfatiza la importancia de medidas científicamente sólidas de aprendizaje socio-emocional y ético, y aboga por asociaciones de investigación-acción entre investigadores y practicantes para desarrollar métodos auténticos de evaluación. Cohen observa la brecha que existe entre las directrices basadas en evidencia para el aprendizaje socio-emocional, que están siendo adoptadas cada vez más a nivel estatal, y lo que se enseña en las escuelas de educación y se practica en las escuelas de preK–12. Finalmente, afirma que la educación social, emocional, ética y académica es un derecho humano al que todos los estudiantes tienen derecho, y argumenta que ignorarlo equivale a una injusticia social.
Jonathan Cohen (Sat,) estudió esta pregunta.
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