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Las organizaciones invierten casi 8 mil millones anualmente en capacitación sobre diversidad, pero han surgido preguntas sobre si la capacitación realmente reduce las actitudes sesgadas, cambia el comportamiento y aumenta la diversidad. En este artículo, revisamos la evidencia relevante, señalando que la capacitación debe estar explícitamente orientada a aumentar la conciencia y la preocupación por el sesgo, al mismo tiempo que proporciona estrategias que los asistentes pueden utilizar para cambiar su comportamiento. Después de esbozar cinco desafíos para desarrollar y entregar capacitación que cumpla con estos objetivos, ofrecemos recomendaciones basadas en evidencia que las organizaciones y facilitadores pueden utilizar como un plano para crear programas de capacitación anti-sesgo que funcionen. Una recomendación es emparejar la inversión en capacitación contra sesgos con otras iniciativas de diversidad e inclusión para ayudar a garantizar que los miles de millones gastados cada año generen un cambio significativo.
Carter et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.