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La nefropatía membranosa primaria (MN) es una enfermedad glomerular autoinmunitaria específica del riñón y la principal causa de síndrome nefrótico (NS) en adultos blancos, generalmente causada por anticuerpos contra el receptor de la fosfolipasa A2 (PLA2R), aunque recientemente se han identificado varios nuevos antígenos objetivo. Se caracteriza por el engrosamiento difuso de la membrana basal glomerular secundario a la deposición de complejos inmunes. En pacientes con NS persistente sin respuesta a la maximización de la terapia conservadora que incluye el uso de bloqueadores del sistema renina-angiotensina (RAS), el uso de agentes inmunosupresores es justificable. Sin embargo, el tratamiento inmunosupresor óptimo aún no se ha establecido. Los inmunosupresores clásicos, como la ciclofosfamida más esteroides, son efectivos pero pueden causar efectos adversos clínicamente relevantes, limitando su uso. El rituximab ofrece eficacia con un mejor perfil de seguridad, mientras que los inhibidores de la calcineurina (CNI) se ven empañados por altas tasas de recaída y nefrotoxicidad. Sin embargo, hasta el 30% de los pacientes no responden a la terapia estándar. Nuevas y específicas terapias que apuntan a las células B y células plasmáticas han mostrado resultados preliminares alentadores, en términos de eficacia clínica y perfil de seguridad, especialmente en pacientes con mala tolerancia o refractarios a tratamientos convencionales. En esta breve revisión, discutimos los beneficios y limitaciones del enfoque terapéutico actual para la MN y describimos terapias emergentes novedosas que apuntan a su patogénesis.
Rojas-Rivera et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.
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