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Los estudios que analizan modelos de ratones de parabiosis heterocrónica mostraron que las moléculas en la sangre de ratones jóvenes rejuvenecen a los ratones ancianos. Por lo tanto, las terapias basadas en sangre se han convertido en uno de los enfoques terapéuticos a considerar para las enfermedades relacionadas con la edad. La sangre incluye numerosas moléculas biológicamente activas como proteínas, metabolitos, hormonas, miARN, etc., y la evidencia acumulada indica que algunas de estas cambian su concentración con el envejecimiento cronológico o trastornos relacionados con la edad. El nivel de algunas moléculas circulantes mostró una correlación negativa o positiva con la mortalidad por todas las causas, eventos cardiovasculares o trastornos metabólicos. A través de análisis de investigación clínica/tradicional/básica, se centraron algunas moléculas como objetivos terapéuticos. Un enfoque es la suplementación de moléculas circulantes anti-envejecimiento. Resultados favorables en estudios preclínicos permitieron que algunas moléculas fueran probadas en humanos. Estos mostraron resultados beneficiosos o neutros, y algunos fueron inconsistentes. Estudios con roedores y humanos indican que las moléculas circulantes pueden ser reconocidas como biomarcadores o objetivos terapéuticos que median sus efectos pro-envejecimiento o anti-envejecimiento. La caracterización de estas moléculas con el envejecimiento, la prueba de sus efectos biológicos y la búsqueda de miméticos del ambiente sistémico joven continúan siendo un tema de investigación interesante e importante por explorar.
Hsiao et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.