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Resumen Se enfatiza la desirabilidad de alcanzar un acuerdo sobre un método para resumir la incidencia del cáncer, y se discuten las ventajas y desventajas del uso de las tasas de incidencia estandarizadas tradicionales. Se concluye que: Ningún índice único es capaz de reemplazar las tasas de incidencia específicas por sexo y edad, y estas siempre deben presentarse cuando se publican los datos básicos de incidencia del cáncer. Para estudios etiológicos, las tasas de incidencia específicas por edad pueden resumirse útilmente en dos índices, uno (una incidencia estandarizada truncada) que muestra una incidencia estandarizada sobre un rango de edad restringido, y el otro que indica la tasa a la que la incidencia del cáncer aumenta con la edad. Una tasa truncada apropiada para la mayoría de los cánceres epiteliales es una para el rango de edad de 35 a 64 años, utilizando pesos de 6, 6, 6, 5, 4 y 4 para los grupos de edad individuales de 5 años, derivados de la población estándar mundial de Segi (1960). Para otros cánceres, los rangos de edad de 0 a 14 años y de 0 a 44 años serían más adecuados, con pesos de 12, 10 y 9, y 12, 10, 9, 9, 8, 8, 6, 6 y 6 para los grupos de edad correspondientes de 5 años. Una indicación del carácter general de un conjunto dado de datos de incidencia puede obtenerse calculando la relación de las tasas en las edades de 55 a 64 años y de 35 a 44 años para un grupo combinado de cánceres que normalmente aumentan rápidamente en incidencia con la edad. Se requiere más investigación sobre formas prácticas de indicar la forma de la curva de incidencia por edad para tipos individuales de cáncer.
Doll et al. (1967) estudiaron esta cuestión.