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Las plantas producen una gran diversidad de metabolitos secundarios (SM) que les sirven como compuestos de defensa contra herbívoros, y otras plantas y microbios, pero también como compuestos de señal. En general, los SM exhiben una amplia gama de propiedades biológicas y farmacológicas. Debido a esto, algunas plantas o productos aislados de ellas han sido y todavía son utilizados para tratar infecciones, trastornos de salud o enfermedades. Esta revisión proporciona evidencia de que muchos SM tienen un amplio espectro de bioactividades. A menudo interactúan con los principales objetivos en las células, como proteínas, biocapas o ácidos nucleicos. Mientras que algunos SM parecen haber sido optimizados en unos pocos objetivos moleculares, como los alcaloides en receptores de neurotransmisores, otros (como los fenoles y terpenoides) son menos específicos y atacan una multitud de proteínas al formar enlaces de hidrógeno, hidrofóbicos e iónicos, modulando así sus estructuras 3D y, en consecuencia, sus bioactividades. Se describen los principales modos de acción para los grupos principales de metabolitos secundarios de plantas comunes. Las actividades multifuncionales de muchos SM pueden explicar la aplicación médica de extractos complejos de plantas medicinales para más trastornos de salud que involucran varios objetivos. La medicina herbal no es una medicina placebo, sino una medicina racional, y para varios de ellos los ensayos clínicos han demostrado eficacia.
Michaël Wink (Martes,) estudió esta cuestión.
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