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Según la literatura científica, el 50 al 70% de los individuos con trastorno del espectro autista (ASD) también presentan comorbilidad con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (ADHD). Desde una perspectiva clínica, esta alta tasa de comorbilidad es intrigante. ¿Cuál es el verdadero significado de este diagnóstico dual? ¿Está el ADHD siempre presente en tales casos? ¿Podría la dificultad de atención reportada entre nuestros pacientes con ASD ser en realidad un rasgo distintivo de su ASD, a saber, la atención conjunta deteriorada, en lugar de un déficit de atención asociado al ADHD? ¿Podría su agitación ser la consecuencia de este deterioro de la atención conjunta o estar relacionada con una inquietud física etiológicamente muy diferente de la agitación típica del ADHD? La realidad neurobiológica de la comorbilidad ASD-ADHD es un tema de debate, y el tratamiento basado en anfetaminas puede tener efectos paradójicos o indeseables en la población con ASD. En consecuencia, ¿un diagnóstico dual, a pesar de su actualidad en la literatura, nos impide arrojar suficiente luz sobre las principales cuestiones fisiopatológicas planteadas por la imagen clínica del ASD?
Hours et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.