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El cerebro es un órgano metabólicamente activo que exhibe un alto consumo de oxígeno y una robusta producción de especies reactivas de oxígeno (ERO). Las grandes cantidades de ERO son controladas por una elaborada red de antioxidantes, que a veces falla y conduce al estrés oxidativo neuronal. Por lo tanto, las ERO se categorizan típicamente como moléculas neurotóxicas y ejercen sus efectos perjudiciales a través de la oxidación de macromoléculas esenciales como enzimas y proteínas del citoesqueleto. Lo más importante es que el exceso de ERO se asocia con un rendimiento disminuido en la función cognitiva. Sin embargo, en concentraciones fisiológicas, las ERO están involucradas en cambios funcionales necesarios para la plasticidad sináptica y, por ende, para el funcionamiento cognitivo normal. La sutil línea de cambio de papel de las ERO de moléculas buenas a malas está lejos de ser completamente entendida. Esta revisión se centra en identificar las múltiples fuentes de ERO en el sistema nervioso de los mamíferos y en presentar evidencia sobre el papel crítico y esencial de las ERO en la plasticidad sináptica y la memoria. La revisión también muestra que la incapacidad para contener ya sea los aumentos relacionados con la edad o la patología en los niveles de ERO conduce a efectos opuestos y perjudiciales que están involucrados en las disfunciones de la plasticidad sináptica y la función de memoria.
Massaad et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.
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