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Estos resultados indican que la IL-1 es un impulsor clave de la inflamación cerebrovascular mediada sistémicamente y que las intervenciones contra la IL-1β podrían ser terapéuticamente útiles en la aterosclerosis, la demencia o el ictus. (J Am Heart Assoc. 2012;1:e002006 doi: 10.1161/JAHA.112.002006.)
Dénes et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.