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Las aplicaciones en teléfonos inteligentes se utilizan cada vez más para el autocuidado de la depresión y la ansiedad, pero cómo y por qué se accede a ellas, y sus efectos sociales, siguen siendo poco investigados. Los sociólogos han comenzado a teorizar cómo estas tecnologías afectan y se relacionan; preguntas cruciales para una sociología contemporánea de la salud. Este estudio busca contribuir a nuestra conceptualización de cómo las tecnologías de salud digital están implicadas en la salud al investigar las motivaciones, experiencias y relaciones de las personas que utilizan aplicaciones móviles para la depresión o la ansiedad. Entrevistamos a 14 individuos que viven en Inglaterra con un diagnóstico de depresión o un trastorno de ansiedad, quienes utilizaron aplicaciones para teléfonos inteligentes como parte de su autocuidado. El análisis siguió un enfoque temático. Se identificaron tres temas. Las aplicaciones existen dentro de contextos relacionales - junto a los teléfonos inteligentes, creencias sobre la salud mental y otro apoyo - que moldean el uso de las aplicaciones y conducen a un enfoque impreciso y casual. Las personas interactúan con las aplicaciones de manera directa y sencilla, lo que conduce a un alivio sintomático inmediato, pero a un beneficio limitado a largo plazo. La contradicción entre la promesa de las aplicaciones como herramientas de empoderamiento individual, con su capacidad para promover marcos de responsabilidad que restrinjan la reflexividad de los usuarios, es central a sus implicaciones. Así, las aplicaciones pueden contribuir al aislamiento del apoyo interpersonal y promover conceptualizaciones biomédicas reduccionistas de la salud mental.
Crosby et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.
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