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La alimentación y la nutrición son temas populares en los medios y en las redes sociales. La ubicuidad de las redes sociales ha creado nuevas oportunidades para que expertos calificados o con credenciales en la comunidad científica se conecten con clientes y el público. También ha creado desafíos. Los gurus de la salud y el bienestar, o expertos autoproclamados, utilizan plataformas de redes sociales para atraer atención a través de narrativas atractivas, construir audiencias y influir en la opinión pública compartiendo información (a menudo) engañosa sobre alimentos y nutrición. La consecuencia de esto puede ser la perpetuación de la desinformación, que no solo socava una democracia bien funcionante sino que también disminuye el apoyo a políticas que son científicas o basadas en evidencia. Los profesionales de la nutrición, científicos clínicos, investigadores, comunicadores, educadores y expertos en alimentos necesitan fomentar y modelar el pensamiento crítico (TC) para participar en nuestro mundo de información masiva y mitigar la desinformación. Estos expertos pueden desempeñar un papel vital en la evaluación de información sobre alimentos y nutrición en relación con el cuerpo de evidencia. Este artículo explora el papel del TC y la ética de la práctica en el contexto de la desinformación y la desinformación proporcionando un marco para interactuar con los clientes y ofreciendo una lista de verificación para la práctica ética.
Diekman et al. (Mié,) estudiaron esta pregunta.
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